Mensaje en una pantalla

Dheli
Estoy en Dheli y me acordé de ti

Me gusta cuando suena “plin” y sé que es tuyo.

Me gusta cuando vienes así.

También suena un “tin” y un “gloup” que siempre traen cosas bonitas, pero no a ti.

Porque lo que más me gusta es cuando viene de ti.

Bueno, me gustaba. Porque ya no suena. Y por mucho que mire, sigue igual: nada.

Podria ser que un día volviera a sonar, podría ser.

Pero ya no tuyo.

F(l)in

 

Nueva Zelanda o My way

Este pollito kiwi será mi próximo post
Este kiwi: ¡me lo pido!

Podría ser que lo que busco es a mí misma,

que ando tras lo que ya soy sin saber que lo soy.

Podría ser que soy yo lo que veo en el otro y lo que quiero.

Podría ser que soy yo lo que nunca encuentro,

que estoy aquí desde el principio

y no me entero.

Vaya,

o vaya usted a saber.

Cuando la emoción

Ana me regaló este Hopper en una libreta, y ahora no lo encuentro.
Ana me regaló este Hopper en una libreta, y ahora no lo encuentro.

Llega sin avisar.
Hay veces que te da unos sustos que te vuelve del revés.
Otras no.
Las sensaciones.
Estoy tan tranquila y ¡zas!
Los ejes corporales se han convertido en cuerda
y empiezan a tirar dentro de mi estómago en direcciones opuestas.
Debe ser la polaridad.
Busco un pensamiento para poder nombrar lo que está pasando
pero no se cómo se llama.
Podría llamarse yo estuve ahí,
de otra manera,
pero estuve ahí.
No lo recordaba
pero ahora vienen esas cuerdas a contarme lo que pasó.
Lo hacen tan fuerte que despierta.
Mientras me sigo relacionando ahí fuera
aparentando que nada ha explosionado por dentro.
Empieza una canción y me sumerjo en ella.
Las cuerdas se van.
Respiro.
Vuelvo.
Pienso divertida en semejante vaivén.
Entiendo que esa pieza también es importante
aunque no sepa donde encajarla.
Aunque estuviera por ahí ignorada en alguna parte.