Chica tomate una copica de algo en casa, ponte un disco y mañana será otro día

Mi mejor caradelibros

No sé por qué hay veces en las que la vida se empeña en que me pasen todas las cosas en el mismo día.

Y es que esto no hay estómago que lo resista.

Un día más que no he podido llamar al siguiente número de la lista para dejar a María Auxiliadora en su ruta vecinal. Estas señoras de mi barrio se van a pensar que me la quiero quedar en casa. Pero es que ya no son horas. Y sólo tengo un número fijo al que dirigirme y la única vez que llamé no había nadie en casa.

Finalmente he cambiado disco por lata de mejillones. Así. A bocajarro. Lo que me pedía el cuerpo.

Creo que esto me pasa por mi tamaño. Que es pequeño. Y no caben en el estómago tantas cosas.

Si yo sólo quiero beber una copa de cerveza, hacer emojis y ver al Broncano de vez en cuando. Porque no puedo tener gatos: me dan alergia.

Antes, también quería tener un novio.

Pero ya no.

De quita y pon

No soy de ponerme tetas

Ni de ponerme muchas cosas en general

Podría decir que no soy de ponerme mucho

Salvando alguna que otra circunstancia

No es que sea sencilla

Que ya me han dicho alguna una vez que no

Aunque de vez en cuando pienso que sí

Que lo soy

(Pero no voy a discutirlo)

Así que haciendo acopio de que en la sencillez está el gusto

Me he puesto pestañas

Las más discretas del mercado (eso sí)

Como me gusta

No se notan pero son de vendaval

De las de brisa al pestañeo

Te imaginas?

Que fuera tan fácil un Gobierno como mis pestañas nuevas

Que dicho de paso:

Ya podrían durar cuatro años

Mensaje en una pantalla

Dheli
Estoy en Dheli y me acordé de ti

Me gusta cuando suena “plin” y sé que es tuyo.

Me gusta cuando vienes así.

También suena un “tin” y un “gloup” que siempre traen cosas bonitas, pero no a ti.

Porque lo que más me gusta es cuando viene de ti.

Bueno, me gustaba. Porque ya no suena. Y por mucho que mire, sigue igual: nada.

Podria ser que un día volviera a sonar, podría ser.

Pero ya no tuyo.

F(l)in

 

Una caja en tu cabeza

Salto de Roldán
Salto de Roldán en otoño-invierno, un buen ejemplo de no ciudad.

Pasear contigo

de la mano

cuando cae la tarde

por las calles de tu cuidad

es

casi

como

llevar una caja en la cabeza.

Nueva Zelanda o My way

Este pollito kiwi será mi próximo post
Este kiwi: ¡me lo pido!

Podría ser que lo que busco es a mí misma,

que ando tras lo que ya soy sin saber que lo soy.

Podría ser que soy yo lo que veo en el otro y lo que quiero.

Podría ser que soy yo lo que nunca encuentro,

que estoy aquí desde el principio

y no me entero.

Vaya,

o vaya usted a saber.

Cuando la emoción

Ana me regaló este Hopper en una libreta, y ahora no lo encuentro.
Ana me regaló este Hopper en una libreta, y ahora no lo encuentro.

Llega sin avisar.
Hay veces que te da unos sustos que te vuelve del revés.
Otras no.
Las sensaciones.
Estoy tan tranquila y ¡zas!
Los ejes corporales se han convertido en cuerda
y empiezan a tirar dentro de mi estómago en direcciones opuestas.
Debe ser la polaridad.
Busco un pensamiento para poder nombrar lo que está pasando
pero no se cómo se llama.
Podría llamarse yo estuve ahí,
de otra manera,
pero estuve ahí.
No lo recordaba
pero ahora vienen esas cuerdas a contarme lo que pasó.
Lo hacen tan fuerte que despierta.
Mientras me sigo relacionando ahí fuera
aparentando que nada ha explosionado por dentro.
Empieza una canción y me sumerjo en ella.
Las cuerdas se van.
Respiro.
Vuelvo.
Pienso divertida en semejante vaivén.
Entiendo que esa pieza también es importante
aunque no sepa donde encajarla.
Aunque estuviera por ahí ignorada en alguna parte.