Un cuento

Él dijo: “Ayer soñé contigo.

Íbamos caminando por un cuento.”

Ella no podía creer lo que había oído. No lo entendía bien. Aquella caminata….¿había sido un sueño?

Más tarde añadió: “Solo recuerdo la atmósfera del sueño. La nieve caía mientras caminábamos por ella”

Claro, sería la nieve. Lo de aquella nieve, ingrávida, casi flotando en el aire como confeti; lo convertía todo en cuento.

Pero no. No era un sueño. Tampoco un cuento. Fue real

¿Un sueño hecho realidad?

Pero si nadie había soñado antes con aquellas cabras, ni las ardillas, ni el cazador furtivo, ni las flores, ni los buitres, ni el agua verde del río. Ella ni siquiera había visto nunca esa cabaña. Ninguno de los dos se imaginó al otro antes dando ese paseo. Ni siquiera ellos se habían soñado. No podía ser un sueño.

Claro, habían estado escuchando “You are my destiny. You are my dream come true” Y podrían estar sugestionados.

Quizás la nieve hizo que el sueño pareciese tan real. O también pudo ser la nieve lo que dio a la realidad aspecto de cuento.

Menudo lío.

Ella se quedó en el sofá, echada, sin saber si podía ser un sueño lo que  pasó de verdad. Ya no lo sabía. Fue entonces cuando se estiró y sintió las agujetas. Sí: el paseo, la nieve, la cabaña y él.

Todo había sido real.

Ni cuento.

Ni sueño.

O lo mismo todo a la vez.