Sul ponte sventola bandiera bianca

Una bandera es un pedazo de tela

Llevo todo el día con esta canción en la cabeza. Tengo ganas de gritar “Sul ponte sventola bandera bianca”

Los catalanes quieren in-inde-independencia. Bien. Mis amigos españoles y yo pensamos que bien, que no sean más pesados, que se independicen. Otros se llevan las manos a la cabeza con lo de la ilegalidad; y es verdad que se están saltado la ley. Con los que no son mis amigos no hablo de estos temas. Mis amigos catalanes están indignados, porque no les dejan ir a votar y casi por eso muchos se han vuelto independentistas. Supongo que a mí me pasaría lo mismo, nunca he dejado de ir a votar y siempre he sabido que sería horrible no poder hacerlo. La tele lleva tantos días hablando de lo mismo que cansa y lo de hoy ha sido la bomba, y las imágenes también. Luego después de todo sale Rajoy diciendo que los catalanes se han quedado en casa y no han ido a votar (yo este señor no sé donde se ha metido hoy). Y esos padres con sus hijos delante de la policía con una flor (como si estuviéramos en una guerra).

La independencia expresa egoísmo: vivir sin dejar de mirarnos el ombligo, atesorar nuestro capital para que no se lo lleve nadie al más puro estilo de Gollum. La necesidad de creernos especiales y diferentes del resto, eso también. Queridos catalanes (muy queridos algunos) las fronteras: son una mentira, se dibujan en un papel y han cambiado mucho a lo largo de la historia. La independencia no es importante para la vida, ni para la humanidad, ni para ser felices; pero claro hemos aprendido que hay que poseerlo todo, incluso nuestro propio estado. En un mundo en el que hay tantas cosas importantes por solucionar. Venga, independicémonos todos y después de unos cien años nos reunimos otra vez. Y así, de cabeza siempre una y otra vez en la misma piedra, como tiene que ser.