Siempre hay un principio

Mi último amor duró una noche
¡Fuimos tan felices!
¡Nos quisimos tanto!

Vicky de Sus “Tengo la casa llena de hombres

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Supongo que le debió parecer exótica. No por serlo, sino por lo diferentes que eran.
Porque al principio ella le gustó. Sí. Él dijo al día siguiente de conocerla haberse enamorado para una noche o para toda la vida…. Hacía mucho tiempo que no se sentía así, creía que nunca más podría volver a emocionarse por una mujer, y estaba deslumbrado ante semejante descubrimiento.
Así que fue a buscarla.

Ramón, se llama así, con erre, como Rosa.

La R fue una contribución mágica a la idea de Rosa de que Ramón iba a ser su segundo gran amor. Con R como ella y como su primer gran amor. Lo que no sabía entonces es que Ramón le iba a dar la gran lección de desamor de su vida. Quizás era eso lo que indicaba la R: que el desamor iba a ser igual de grande que el mayor de sus amores. El antiamor. Erre de Rosa, erre de amoR y erre de desamorR. Tres.

El día que ella lo conoció no pensó que lo iba a conocer. O al menos tanto. O de esa manera. Se llevó por si acaso una pequeña ilustración con la letra de una de sus canciones; si le apetecía se la daría pero no sabía si lo iba hacer o no. Como aquella vez que saludó al Rey, cuando era Príncipe de Asturias….y fue tan soso y le pareció tan sinsentido el encuentro, que se limitó a darle la mano y no felicitarle por el nacimiento de Leonor como tenía pensado.

Ramón canta. Y escribe unas letras que no parecen de este tiempo donde el amor romántico es difícil en más ocasiones de las que me gustaría. Fue a ver uno de sus conciertos. Rosa no es mucho de mitos, pero esa voz entró en sus días para convertirse en la banda sonora de su vida durante una muy larga temporada.

De entretiempo

Amigos adorables que me dan la bienvenida

la vida es una tómbola

Yo al contrario que mi amiga Elena, adoro las sorpresas. Bueno, menos cuando van dirigidas exclusivamente a mí, que me cohíben un poco. Pero no es el caso. Y es que hoy en día abrir un blog, ya se puede considerar sorpresa. A la vejez, bloguera. ¡Viva!. Rqlcasha abierto una pequeña ventana frente al abismo, en la que anda decidida a dejar entrever capítulos deshilachados de una novela y pensamientos al vuelo que le vengan. No dejéis de seguirle la pista, pinchad aquí.

rach

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Tributo a Szymborska

la inteligencia artificial

y los versos que hablan

de las veces que nos vimos

antes de encontrarnos

Raquel para Te copiaré 200 veces

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Amor a primera vista

Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.
Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?
Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún “lo siento”
o el sonido de “se ha equivocado” en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.
Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,
una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,
que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.
Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?
Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.
Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio 
no es mas que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.

Wislawa Szymborska, de “Fin y principio” 1993

Sway

El efecto Brenda Shoshanna

la montaña roja y el mar
Queremos tanto a esta montaña

De cómo la vida plantea certezas que acaban esfumándose.

De cómo el enamoramiento aparece en la extraña forma que se le antoja.

De cómo me enteré de que estaba viviendo amor en un imaginario que sólo estaba en mi cabeza.

De cómo me pasé un año entero y parte del otro haciendo sesiones de coach con Ventura, preparando las ilustraciones de Signore con Alberto y Vicky, yendo al Médano a estudiar… y al volante en mis vacaciones, una y otra vez, camino a… un paraje perdido de la geografía española que llamaré de ahora en adelante Ese Lugar.

De cómo me empeñé en buscar y rascar como en esos boletos de avión de bajo coste donde nunca encuentras nada.