Sábado mañana

Fotografía: Javier Vidal Bosque

Pareces una yonqui

Toño me ha dedicado hoy el saludo que ha dado nombre a este post.

Me he resfriado, creo que de miedo.

De mucho miedo porque hoy hubiera pagado por no ir a trabajar de semejante trancazo.

El miedo es el peor de todos los virus.

Miedo a que no salgan las cosas como yo quiero.

Eso es lo que me enferma.

Luis dice que no cree en los resfriados y claro ahora entiendo por qué, es que él nunca tiene miedo. Y cuando lo tiene le importa un comino.

Con razón no se resfría.

O también me podría haber resfriado de injusticia.

Hoy me han llamado los de Acnur: y he recordado que no entiendo por qué me desocupo tanto de las cosas importantes.

Todo me importa ahora, todo lo que no importa. Salvo lo mío que es lo más importante.

Por ejemplo me importa mucho el pelo, llevar bonito el de la cabeza y eliminar el del resto del cuerpo; no sé por decir algo. Pero, parece que no me importa que los niños mueran.

O por ejemplo, este viernes me hice muy fan de Antonio Orozco porque lo vi en un programa donde los niños cantan y me pareció muy tierno. Pero sigo echando la culpa de los males sociales a los políticos sin importarme que no muevo un dedo como ciudadana más allá de mi hogar (más que nunca dulce hogar), mi familia y mis amigos.

Ciudadana. Ciudadanas y ciudadanos responsables.

Me importa, nos importa eso: lo que no importa y lo mío y directamente nuestro.

(En general: porque el amor, el universal, nos importa siempre, a todos…… pero nos despistamos tanto)

Menudo resfriado.

Global.

Éste sí es peor que el mío.

En fin, vaya con el resfriado.

Veo, veo

Si no lo veo no lo creo.

No puedo recordarlo.

Me aproximo sin nitidez.

No me recuerdo bien.

A veces, no siempre.

Veo la rabia, la desesperación.

Veo el momento… pero ¿de dónde salía todo aquello?

Hago dos o tres conjeturas y se acaba la conversación. Me quedo con la sensación de cuando algo no ha concluido.  Con cierto vacío de espíritu y pensando lo fácil que asoma lo que ya pasó.

Me cuesta tan poco volver a atrás que creo que es por despiste. O lo mismo por necesidad.

Al cabo de un rato me acuerdo. Y me encaja de repente en el cuerpo de lo evidente que es.

Recuerdo que no veías.

No me veías.

Yo estuve ahí. Tanto que te daba en las narices.

Pero nada.

Intenté a la desesperada  (pensando que era cuestión simple de otras lentes) haciéndome más grande, saltando, llorando, pataleando, riendo, estirando…

Grité “¡Eh!” “¡Que estoy aquí!”

Pero no.

No me viste.

No lo podía creer.

Hasta que lo ví.

Hasta que te ví.

No había nada que hacer.

No me veías.

Orwell, Huesca, café

Mañana tomaremos café en Huesca y Alberto Pelegrín

la vida es una tómbola

A cuatro kilómetros de nuestras trincheras, Huesca brillaba pequeña y clara como una ciudad formada por casas de muñecas. Meses antes, cuando cayó Siétamo, el comandante general de las tropas gubernamentales había comentado alegremente: “Mañana tomaremos café en Huesca”.
Resultó estar equivocado. Se produjeron sangrientos ataques, pero la ciudad no cayó, y “Mañana tomaremos café en Huesca” se convirtió en una broma en todo el ejército. Si alguna vez regreso a España, no dejaré de tomar una taza de café en Huesca.
George Orwell. Homenaje a Cataluña.

Se ha inaugurado en Huesconsin la exposición Orwell toma café en Huesca con la que se recuperan documentos, fotografías, objetos que recogen el paso del escritor por España durante la guerra civil. Incluso se expone una obra que estuvo presente (vete tu a saber por qué), durante unos años en mi dormitorio, Elegía por Andrés Nin de Eugenio Granell. George…

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Postales desde la memoria. Album de Huesca.

Hasta aquí hemos llegado
Hasta aquí hemos llegado

El colectivo En Vez de Nada y Visiona  han organizado un álbum colectivo de la provincia de Huesca: “Album de Huesca. Postales desde la memoria” donde podemos dejar una de nuestras fotografías favoritas a modo de recuerdo.

Esta semana colgué la mía.

Todavía estás a tiempo:

http://albumdehuesca.es

Una caja en tu cabeza

Salto de Roldán
Salto de Roldán en otoño-invierno, un buen ejemplo de no ciudad.

Pasear contigo

de la mano

cuando cae la tarde

por las calles de tu cuidad

es

casi

como

llevar una caja en la cabeza.

Nueva Zelanda o My way

Este pollito kiwi será mi próximo post
Este kiwi: ¡me lo pido!

Podría ser que lo que busco es a mí misma,

que ando tras lo que ya soy sin saber que lo soy.

Podría ser que soy yo lo que veo en el otro y lo que quiero.

Podría ser que soy yo lo que nunca encuentro,

que estoy aquí desde el principio

y no me entero.

Vaya,

o vaya usted a saber.

Romanticismo feroz

Algo así
Algo así podría ser romanticismo feroz

Empiezo el año con un poema de la antología de Luis Alberto de Cuenca: “Hola mi Amor, Yo soy el Lobo….y Otros Poemas de Romanticismo Feroz”.

Cortesía de Ana (Mora)

Gracias 2016. Bienvenido 2017.

Recaída

Cita en el paraíso las próximas seis horas
( quizá dé para ocho la dosis ). Ponte guapa
y dime tonterías con los ojos nublados.
Yo serviré las copas. Tú elegirás la música.
Leeremos en voz alta ( Cirlot, Pessoa, Borges )
y nos pondremos ciegos de amor y de futuro.
Luego vendrá la triste realidad a quitarnos
el velo de la dicha, y, cuando las primeras
luces del alba asomen, tú caerás en lo hondo
y yo te seguiré sin alas al abismo,
roto de culpa y de desasosiego.

La isla y el vaso

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Melancholia

Todas las noches, antes de dormir,

llenaba su vaso de agua y salía.

Descalzo.

Por el placer de la piel en el frío firme.

Por el sigilo, no quería despertar a nadie.

Salía, subía las escaleras, cruzaba el largo pasillo.

Hasta llegar a la puerta.

Llamaba suave y ella salía.

Le estaba esperando.

Recibía el vaso.

Aunque hubo una primera vez nunca sabremos como fue,

ni siquiera si bebió aquel agua.

Pero ella siempre le recibía.

Él siempre cruzó esa puerta.

No se supo nada más.

Sólo me levantaría de la cama para llevarte un vaso de agua”, dijo.

Y pensé en morir de amor.

Llegó Navidad

Feliz Navidad
Feliz Navidad

Hola

Este año quiero felicitar desde aquí la Navidad. Desde este blog de ilusión y de buen rollo que tantas alegrías me da. Estoy encantada con esto desde el primer día, y alucinada con la buena acogida que me habéis hecho: habéis pasado por aquí más de 1.000 personas y las visitas creo que son unas 2.500.

Moláis mucho.

Gracias por pasar por aquí, y por no pasar también.

Mi amiga Ana dice que no piensa dejar de seguir teje que teje tejiendo amor. Y eso es lo que quiero desearos:

 no dejéis nunca de tejer amor a vuestro alrededor.

Ojalá que os llegue lo mejor.

Raquel