Un cuento

Él dijo: “Ayer soñé contigo.

Íbamos caminando por un cuento.”

Ella no podía creer lo que había oído. No lo entendía bien. Aquella caminata….¿había sido un sueño?

Más tarde añadió: “Solo recuerdo la atmósfera del sueño. La nieve caía mientras caminábamos por ella”

Claro, sería la nieve. Lo de aquella nieve, ingrávida, casi flotando en el aire como confeti; lo convertía todo en cuento.

Pero no. No era un sueño. Tampoco un cuento. Fue real

¿Un sueño hecho realidad?

Pero si nadie había soñado antes con aquellas cabras, ni las ardillas, ni el cazador furtivo, ni las flores, ni los buitres, ni el agua verde del río. Ella ni siquiera había visto nunca esa cabaña. Ninguno de los dos se imaginó al otro antes dando ese paseo. Ni siquiera ellos se habían soñado. No podía ser un sueño.

Claro, habían estado escuchando “You are my destiny. You are my dream come true” Y podrían estar sugestionados.

Quizás la nieve hizo que el sueño pareciese tan real. O también pudo ser la nieve lo que dio a la realidad aspecto de cuento.

Menudo lío.

Ella se quedó en el sofá, echada, sin saber si podía ser un sueño lo que  pasó de verdad. Ya no lo sabía. Fue entonces cuando se estiró y sintió las agujetas. Sí: el paseo, la nieve, la cabaña y él.

Todo había sido real.

Ni cuento.

Ni sueño.

O lo mismo todo a la vez.

NAVIDADES

“Escaparate dentro de un escaparate, como una intrahistoria” Ana M.

En el Portal de Belén hay estrellas, sol y luna, la Virgen y San José y el Niño que está en la cuna.

Me gustan los villancicos, pero ya casi nadie los canta. No sé si es porque somos tan modernos que nos parece una cosa rancia, o por eso de la religión, o por el político este que dice que ponemos el Portal de Belén porque somos españoles y al que no le guste que se aguante, o por las prisas, o por nada en concreto. Aunque siempre te topas con alguno en estos días. Porque hay tantas Navidades como personas. Incluso en muchos lugares no hay Navidad sino Felices Fiestas.

Sea como fuere, ojalá podamos todos celebrar estos días con la gente que queremos, brindar porque estemos bien y acordarnos de los que no están.

La foto: es el interior de la Librería Anónima de Huesca. Con obra a la vista de Antonio Santos y Vicky de Sus y la urna de David Bazco con la figura de Diego Fermín del proyecto Latares/Altares de Enlatamus.

Felices Fiestas

Feliz Invierno

Lo que os guste más

Para mí, siempre:

Feliz Navidad

Mensaje en una pantalla

Dheli
Estoy en Dheli y me acordé de ti

Me gusta cuando suena “plin” y sé que es tuyo.

Me gusta cuando vienes así.

También suena un “tin” y un “gloup” que siempre traen cosas bonitas, pero no a ti.

Porque lo que más me gusta es cuando viene de ti.

Bueno, me gustaba. Porque ya no suena. Y por mucho que mire, sigue igual: nada.

Podria ser que un día volviera a sonar, podría ser.

Pero ya no tuyo.

F(l)in

 

Entre sueños

Chihiro y el dragón

La ternura

Ternura, víscera, el lado salvaje de las cosas

La suavidad de los cuerpos que se encuentran

La belleza

La mano que busca y recoge

La sensación de que así están bien las cosas

La calma

¿Puedes imaginarlo?

Pasar de la eternidad a no saber si estás en el principio o en el fin

O si todavía ahora sigue siendo eterno

Aquí

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Lugares a los que nunca querría haber llegado. Lugares que nunca querría dejar. Estar donde no quiero. Marchar de donde me quiero quedar. Imaginar que vuelvo a ese sitio mágico. No poder salir de la cama. Quedarme sola porque todos se van. Abandonarme allí o más allá. Meter la cabeza debajo del agua. Bares qué lugares tan gratos para conversar (mundo viejuno, Gabinete Caligari). Quedarme bajo la palmera. Decidir que este es el lugar en el que me suelto la melena.  Aquí y ahora, a la moda, una vez más.

Oh!peración Triunfo

Aitana y Cepeda (más Cepeda) me trajeron de vuelta al amor durante una temporada

 

Para Ana y Rafa, mis incondicionales de los lunes

En una entrevista a los chicos de OT Buenafuente dijo: “¿Qué es para vosotros el triunfo?” Buena pregunta.

Y eso digo yo: ¿qué debe de ser?

Creo que el triunfo no es cantar como los ángeles, ni ganar un concurso de televisión, ni siquiera vender un millón de discos. Acabar con el hambre del mundo no sería triunfo: sería Triunfada pero eso solo pasaría en un mundo paralelo al nuestro, no sería este mundo si pasase (que ojalá). Que igualaran el sueldo de las mujeres al de los hombres también sería una triunfada. Pero no es esto a lo que se refería Andreu o lo que yo interpreté de la pregunta; me refiero al triunfo personal. Después de OT los chicos tienen miles de seguidores en las redes sociales, les reconoce la gente por la calle y todos quieren una fotografía con ellos. Pues creo que esto tampoco es triunfo. Ni si quiera lo es cuando Berta Isla (Javier Marías) o Nausica (querida compañera) gustan a todo el mundo de manera natural por ser tal cual son. Aun más, es que estoy bastante convencida de que tampoco es triunfo ganar un Premio Nobel, ni formar una familia, ni estar rodeado de los mejores amigos, tener un bebé, comprar una casa, viajar, que te toque la lotería…Leticia, ¿lo de la reina Leticia es un triunfo?, pues es que lo mismo ha sido la mayor metida de pata de su vida: casarse con un rey.

Si pienso en salvar vidas y ayudar a los demás, o a los animales, o al planeta, luchar por los derechos humanos, por la igualdad…esto me hace dudar porque es Tan Importante; pero aun así creo que tampoco esto sería triunfo. Bueno claro: sería Triunfada.

Creo que el triunfo debe de ser estar en paz, estar de acuerdo con una misma, con uno mismo (que se dice pronto). Y si no es esto tiene que ser algo muy parecido. Que el triunfo no es ser importante o hacer cosas importantes (tan necesario para todos) sino ser consecuentes. Que no está en lo que hacemos sino en quienes somos.

Muchas veces el gran triunfador de la vida es un minero (por ejemplo) gente que pasa completamente desapercibida. No sé si se va a entender esto, pero a veces me enfado con el movimiento feminista: cuando tengo la sensación de que se acuerdan demasiado del triunfo profesional y menos de este tipo de triunfo.

Soy mujer, quiero y me gusta ser mujer. Me gustan las mujeres. También me gustan los hombres. Quiero triunfar.

Viva Operación Triunfo.

Y las Triunfadas.

Corre

René Magritte, 1928

Corre,

cuando tengas esa sensación tan intensa en el estómago que incluso genera un pitido en tus oídos mientras piensas que no son mariposas sino avestruces las que andan pululando por allí:

corre.

Lo más fuerte que sepas.

Llegó Navidad

Este es uno de los momentos felices que me brinda este blog. Me encanta. Porque os puedo decir Feliz Navidad. Y eso que con la Navidad me pasa como el anuncio de Campofrío: la amodio.

Pero siempre prefiero hablar de Amor. Y por eso quiero desear unas cuantas cosas. Quiero desear Perdón, que seamos capaces de perdonar (por ejemplo los españoles a los catalanes y los catalanes a los españoles y los independentistas a los que no lo son y viceversa); y también quiero desear que si no se puede perdonar hoy pues ya se perdonará mañana, que hay cosas que nos duelen y que son difíciles de soportar, que no pasa nada por un poco de rencor, que luego se va pasando, conforme lo vamos procesando. Fuera martirizarnos por no saber perdonar, si no sabemos, pues ya aprenderemos. Y oigan, que no hace falta ser tan majos con todo el mundo (aunque a ser posible evitad el enfurruñamiento crónico que eso deja el cerebro frito y es muy incómodo de aguantar).

Y así viene el segundo deseo: Ser majísimos con nosotros mismos (así podremos serlo con los demás). Y que seamos imperfectos, que nos concedamos el error, que nos podamos equivocar sin que se acabe el mundo.

Deseo personas bonitas a vuestro alrededor, que nunca os falte alguien con quien compartir, que tengáis la dicha del que se sabe querido y la suerte de que os quieran. Deseo Amor del bueno.

Deseo cordura y convencimiento de que los cambios surgen de uno mismo, deseo dejar de culpar de todo al sistema y de que cada uno empecemos a aportar, lo que podamos, aunque sea una sonrisa por las mañanas que puede ser mucho. Deseo que desaparezcan los ombligos (que siempre digo lo mismo pero es que no salimos de ahí, del nuestro propio).

Deseo que no tengáis que acudir muy a menudo a la filosofía, al dichoso lo voy a tomar con filosofía, al dichoso esto es una prueba de crecimiento personal, a tomar las cosas con perspectiva. Deseo que os salgan muchas veces las cosas rodadas porque sí. Que las cosas vayan más veces como queréis que como no queréis, que sienta muy bien.

Deseo tregua para los que estáis enfermos, para los que estáis pasando un mal trago: que la Navidad os conceda una tregua y os permita disfrutar de vosotros y los vuestros.

Y Alegría, que nunca nos falte la alegría

Inmensa alegría para todos.

Y Amor.

 

¿Dónde se mete la chica del diecisiete?

Un día vi a Julia de Castro, en un espectáculo entretenido de canción italiana, copla y jazz. Me cayó bien. Me recordó a mis vecinas, también tengo vecinos pero ellos no se pronuncian y por eso no me acordé tanto de ellos.
Desde este enero vivo en un piso del edificio más parecido a la 13 Rue del Percebe que conozco. Está enlazado con otro dejando en medio un bonito patio interior en el que todos salimos a tender de vez en cuando.
Por lo visto ese patio es de lo mejorcito.
Todos y todas me hicieron una buena acogida que se ha alargado hasta hoy. Después de tantos años viendo las mismas caras entre ellos les debí parecer lo más.
Son muy majos, el vecino de abajo se alegró de que viniera porque así no gastaría más en calefacción. Y la señora viuda que vive enfrente se enterneció por mi condición de soltera y me ofreció su ayuda para siempre. La de arriba me dijo que el piso donde vivo pertenecía a su marido pero que no lo heredó no recuerdo bien por qué; no me guarda rencor, solo tiende ropa sin centrifugar encima de la mía seca obligándome a recogerla el día después (tiene la deferencia de no usar lejía). Luego está el supervecino, el que todos deberíamos tener, al que llamo a las diez de la noche porque me gotea un radiador y me dice que tranquila, que no se me va a inundar la casa, que ponga un cubo y al día siguiente ya vendrá el fontanero. También tengo el vecino ausente. Y la vecina bella intelectual que vive entre libros y me invita de vez en cuando. Luego está mi vecina de enfrente que pasa a contarme sus dolencias en un descuido pero luego tiene su punto y también me regala flores. Y me avisa. Luego hay otra vecina más y un piso vacío.
La vecina avisadora llamó un día a mi puerta. Cuando la abrí me dijo tal cual: “Miga (tiene acento francés) he salido a tendeg y he visto tu ducha. Y oyé se ve todó. A mí de da igual pego lo digo paga que lo sepas”
Flipé. Bueno flipamos, estaba con dos amigos. Nos dio la risa, a mí más porque yo ese día no había entrado en la ducha todavía. Cuando ví aquella ventana por primera vez sólo pensé en las plantas que pondría en el baño. Deduje que aquel día el cristal translúcido no había funcionado porque estaba la luz del baño encendida.
A los meses volvió a llamar. Esta vez tenía un mensaje más largo: “Vegas, la vecina del bloque de enfgente no te conoce y quiegue que te diga que te ve cuando te duchas. A ella le da igual pego paga que lo sepas” Toma castaña!
Así que desde entonces, bajo la persiana cuando entro en la ducha.
Un tiempo después otra vecina me contó lo mucho que yo madrugo. Que me ve cuando se desvela y sale a mirar las estrellas (eso dijo).
Vamos que ese patio debe estar todo el día a cortina batiente.
Así cuando oí cantar a Julia lo que decían las vecinas de la chica del diecisiete, no pude evitar acordarme de las mías.