Corre

René Magritte, 1928

Corre,

cuando tengas esa sensación tan intensa en el estómago que incluso genera un pitido en tus oídos mientras piensas que no son mariposas sino avestruces las que andan pululando por allí:

corre.

Lo más fuerte que sepas.

Llegó Navidad

Este es uno de los momentos felices que me brinda este blog. Me encanta. Porque os puedo decir Feliz Navidad. Y eso que con la Navidad me pasa como el anuncio de Campofrío: la amodio.

Pero siempre prefiero hablar de Amor. Y por eso quiero desear unas cuantas cosas. Quiero desear Perdón, que seamos capaces de perdonar (por ejemplo los españoles a los catalanes y los catalanes a los españoles y los independentistas a los que no lo son y viceversa); y también quiero desear que si no se puede perdonar hoy pues ya se perdonará mañana, que hay cosas que nos duelen y que son difíciles de soportar, que no pasa nada por un poco de rencor, que luego se va pasando, conforme lo vamos procesando. Fuera martirizarnos por no saber perdonar, si no sabemos, pues ya aprenderemos. Y oigan, que no hace falta ser tan majos con todo el mundo (aunque a ser posible evitad el enfurruñamiento crónico que eso deja el cerebro frito y es muy incómodo de aguantar).

Y así viene el segundo deseo: Ser majísimos con nosotros mismos (así podremos serlo con los demás). Y que seamos imperfectos, que nos concedamos el error, que nos podamos equivocar sin que se acabe el mundo.

Deseo personas bonitas a vuestro alrededor, que nunca os falte alguien con quien compartir, que tengáis la dicha del que se sabe querido y la suerte de que os quieran. Deseo Amor del bueno.

Deseo cordura y convencimiento de que los cambios surgen de uno mismo, deseo dejar de culpar de todo al sistema y de que cada uno empecemos a aportar, lo que podamos, aunque sea una sonrisa por las mañanas que puede ser mucho. Deseo que desaparezcan los ombligos (que siempre digo lo mismo pero es que no salimos de ahí, del nuestro propio).

Deseo que no tengáis que acudir muy a menudo a la filosofía, al dichoso lo voy a tomar con filosofía, al dichoso esto es una prueba de crecimiento personal, a tomar las cosas con perspectiva. Deseo que os salgan muchas veces las cosas rodadas porque sí. Que las cosas vayan más veces como queréis que como no queréis, que sienta muy bien.

Deseo tregua para los que estáis enfermos, para los que estáis pasando un mal trago: que la Navidad os conceda una tregua y os permita disfrutar de vosotros y los vuestros.

Y Alegría, que nunca nos falte la alegría

Inmensa alegría para todos.

Y Amor.

 

¿Dónde se mete la chica del diecisiete?

Un día vi a Julia de Castro, en un espectáculo entretenido de canción italiana, copla y jazz. Me cayó bien. Me recordó a mis vecinas, también tengo vecinos pero ellos no se pronuncian y por eso no me acordé tanto de ellos.
Desde este enero vivo en un piso del edificio más parecido a la 13 Rue del Percebe que conozco. Está enlazado con otro dejando en medio un bonito patio interior en el que todos salimos a tender de vez en cuando.
Por lo visto ese patio es de lo mejorcito.
Todos y todas me hicieron una buena acogida que se ha alargado hasta hoy. Después de tantos años viendo las mismas caras entre ellos les debí parecer lo más.
Son muy majos, el vecino de abajo se alegró de que viniera porque así no gastaría más en calefacción. Y la señora viuda que vive enfrente se enterneció por mi condición de soltera y me ofreció su ayuda para siempre. La de arriba me dijo que el piso donde vivo pertenecía a su marido pero que no lo heredó no recuerdo bien por qué; no me guarda rencor, solo tiende ropa sin centrifugar encima de la mía seca obligándome a recogerla el día después (tiene la deferencia de no usar lejía). Luego está el supervecino, el que todos deberíamos tener, al que llamo a las diez de la noche porque me gotea un radiador y me dice que tranquila, que no se me va a inundar la casa, que ponga un cubo y al día siguiente ya vendrá el fontanero. También tengo el vecino ausente. Y la vecina bella intelectual que vive entre libros y me invita de vez en cuando. Luego está mi vecina de enfrente que pasa a contarme sus dolencias en un descuido pero luego tiene su punto y también me regala flores. Y me avisa. Luego hay otra vecina más y un piso vacío.
La vecina avisadora llamó un día a mi puerta. Cuando la abrí me dijo tal cual: “Miga (tiene acento francés) he salido a tendeg y he visto tu ducha. Y oyé se ve todó. A mí de da igual pego lo digo paga que lo sepas”
Flipé. Bueno flipamos, estaba con dos amigos. Nos dio la risa, a mí más porque yo ese día no había entrado en la ducha todavía. Cuando ví aquella ventana por primera vez sólo pensé en las plantas que pondría en el baño. Deduje que aquel día el cristal translúcido no había funcionado porque estaba la luz del baño encendida.
A los meses volvió a llamar. Esta vez tenía un mensaje más largo: “Vegas, la vecina del bloque de enfgente no te conoce y quiegue que te diga que te ve cuando te duchas. A ella le da igual pego paga que lo sepas” Toma castaña!
Así que desde entonces, bajo la persiana cuando entro en la ducha.
Un tiempo después otra vecina me contó lo mucho que yo madrugo. Que me ve cuando se desvela y sale a mirar las estrellas (eso dijo).
Vamos que ese patio debe estar todo el día a cortina batiente.
Así cuando oí cantar a Julia lo que decían las vecinas de la chica del diecisiete, no pude evitar acordarme de las mías.

Sul ponte sventola bandiera bianca

Una bandera es un pedazo de tela

Llevo todo el día con esta canción en la cabeza. Tengo ganas de gritar “Sul ponte sventola bandera bianca”

Los catalanes quieren in-inde-independencia. Bien. Mis amigos españoles y yo pensamos que bien, que no sean más pesados, que se independicen. Otros se llevan las manos a la cabeza con lo de la ilegalidad; y es verdad que se están saltado la ley. Con los que no son mis amigos no hablo de estos temas. Mis amigos catalanes están indignados, porque no les dejan ir a votar y casi por eso muchos se han vuelto independentistas. Supongo que a mí me pasaría lo mismo, nunca he dejado de ir a votar y siempre he sabido que sería horrible no poder hacerlo. La tele lleva tantos días hablando de lo mismo que cansa y lo de hoy ha sido la bomba, y las imágenes también. Luego después de todo sale Rajoy diciendo que los catalanes se han quedado en casa y no han ido a votar (yo este señor no sé donde se ha metido hoy). Y esos padres con sus hijos delante de la policía con una flor (como si estuviéramos en una guerra).

La independencia expresa egoísmo: vivir sin dejar de mirarnos el ombligo, atesorar nuestro capital para que no se lo lleve nadie al más puro estilo de Gollum. La necesidad de creernos especiales y diferentes del resto, eso también. Queridos catalanes (muy queridos algunos) las fronteras: son una mentira, se dibujan en un papel y han cambiado mucho a lo largo de la historia. La independencia no es importante para la vida, ni para la humanidad, ni para ser felices; pero claro hemos aprendido que hay que poseerlo todo, incluso nuestro propio estado. En un mundo en el que hay tantas cosas importantes por solucionar. Venga, independicémonos todos y después de unos cien años nos reunimos otra vez. Y así, de cabeza siempre una y otra vez en la misma piedra, como tiene que ser.

Realidad virtual

Ya casi es el final del verano y yo sin leer Nostalgia.

Cartarescu es como esos amores que matan: lo quiero con locura y también no lo soporto. Bueno, no es lo mismo, que al final siempre sorprende (Cartarescu claro, que de amores que matan todavía no sé demasiado); pero anda que no hay que superar antes laberintos y puertas con candados de carne.

Con el libro entre las manos todo el tiempo y sin ir más allá del primer capítulo: como la vida misma. Y mientras tanto, decidida a no pasar página, me abandoné a la realidad virtual, que ayuda a sobrellevar las cargas y es una gran alivio mental.

Porque después de que el señor Battiato cantase para mí en ese concierto, ya no he querido saber mucho más de nada. Y así he pasado julio y agosto con The Young Pope primero y con las cuatro temporadas de Vikings. Y después de confirmar que Sorrentino es uno de mis directores genios favoritos, llegó Rollo el vikingo.

Y esto ha sido lo más interesante de toda mi temporada estival: que no entiendo qué hace este señor que no viene a llamar a la puerta de mi casa. Creo que debería poner un Rollo en mi vida. O quizás mejor: los pies en el suelo.

Y así pasan los días. Como el bolero, quizás, quizás, quizás.

Entre muros (II)

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En la entrada anterior de Entre muros no puse enlace para Bhurton. No lo conocía, y el mural que fotografié estaba inconcluso (a mí me parecía ya perfecto). Así que actualizo mural y añado el link de Bhurton para que podáis visitarlo: https://www.instagram.com/e_bhurton/

No puedo hacer este post sin mi jirafa favorita, también de Burthon, en la casa de Ramón Acín.

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Mar

Háblame marinero

A mí

Que siempre quiero ser de mar

Cuéntame cómo es

sentir la brisa por la mañana

pisar la arena

oler la sal

Dime a mí

que hago terraza de un balcón

cómo conseguir

un pedacito de mar

Con la bruma, las rocas, el viento…

el mar

Entre muros

El pasado 3 de junio el Ayuntamiento de Huesca celebró una fiesta (algo temprana) por la llegada del verano. Durante el evento varios artistas plasmaron sus trabajos en los muros de la casa de Amparo (en el paseo de la Muralla).

Fuimos por ver a nuestra Vicky de Sus y también nos encontramos con ottstuff, Bhurton y La Castillo (entre otros).

Vicky de Sus
ottstuff
Bhurton
La Castillo

 

De todo un poco

Aimé me propuso hacer una sesión fotográfica con Susana de Peluquería Grupo 3. Ropa de Vero de Veloz y zapatos de Manolas. A la cámara fotográfica Themis.

Y claro, le dije sí. Porque en esta vida (como la canción) yo quiero vivir: de todo un poco.

Sábado mañana

Fotografía: Javier Vidal Bosque